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La tranquilidad del tiempo

¡Mira las flores! Bailan en el atardecer junto al viento. Cada hoja se mueve, lentamente, en la quietud de la tarde. Observamos el crecimiento, levemente, de los árboles y sus flores. El sol, testigo del ocaso, puede dar fe del amor, del que otorga la vida, del abrazo que nos damos, de lo que nos rodea a ambos.
En la tranquilidad del tiempo, juntos disfrutamos, los colores, la frescura,  el pasar de los carros.    Vive en nosotros, al final del día, la idea de un nuevo comienzo. Justo antes de la noche, desaparecemos.
Ambos nos mecemos, tú entre mis brazos, yo clavado en tus ojos. Ambos concentrados. El ocaso en su tranquilidad, todo nos enseña, nada nos conforma. Observamos: el capullo entre las nubes, la recalada luna llena, el clamor de las estrellas, la quietud, de la noche bella, en trance.

Conversaciones y recuerdos junto al Sr. Pomers

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Nos conocimos hace ya una década. Antes no hablábamos de escribir. Solo compartíamos en las barras llenas de la hermandad que arropaba la escena de la música hardcore en Puerto Rico. Al pasar los años, nos percatamos de la afinidad en nuestros fines. Somos creadores de nuestro contenido subjetivo, sin alianzas a ningún estilo literario en particular.  El comienzo para muchos es sumamente significativo. Para nosotros, no lo fue. Continuamos comenzando y terminando nuestras historias, entre versos y estrofas que contradicen la prosa tradicional. Nos hicimos dueños de nuestro movimiento. Me atreví a llamarnos la generación beat de puertorriqueños. Pero fuimos, somos y seremos gatos malos: escritores ermitaños, lectores sociables, bebedores y roqueros, críticos de la vieja guardia literaria puertorriqueña, colaboradores del movimiento literario juvenil.
            Conozco al Sr. Pomers desde antes de su primer texto, titulado El esqueleto presenta. Fui cómplice de sus lectura…

El triunfo de Maria y sus allegados

El triunfo de María y sus allegados
La decepción, el ultraje económico, la enemistada soberanía política, el mal juicio de los allegados, la violencia autóctona; todo a la vez, desesperanzadamente, todo, transformándose.
¿Para qué? ¿Para cuándo? ¿Para quién? Si por el bien, nadie gana y por el mal, todos triunfan. El que fue testigo ayer, hoy es víctima, ejerciendo su fuerza rampante, ahogándose en la soledad; en la ineptitud perfecta, de las palabras que logran nada.  
Los demás, en el acopio veloz, de los vientos que nos ahogaron, se quedaron estancados, en su dependencia masiva. Los que no, se fueron volando, dejando a un lado su patria, su nación, su inalcanzable realidad.
En el altar, nos destruyeron, utilizando nuestras cenizas. Convirtiéndonos en escombros. Capitalizando en nuestras muertes. Olvidando nuestras vidas. Fueron ustedes, espectadores, en los medios y en las redes sociales, desde sus hogares, creyendo todas las mentiras. 
No hay perdón que perdone al que nos olvida, ni infierno…

Río Piedras Hoy

Río Piedras Hoy

Eres un cantar de voces,  de estallidos idealizados, vanguardistas retrasados, en caminos hacia el pecado. Calles abiertas a la perdición: drogas y alcohol en cuerpos autómatas, viven de noche, aventuras paupérrimas, escondiendo el semblante de un niño tecnócrata.
Aguas alcantarillas en callejones nómadas. Jóvenes surrealistas, comprometidos e idealistas. Se gozan su vida al máximo, bailando al son, marchando, entre sonidos subrepticios. Vanguardistas y artistas, adoran el espectáculo, mezclando la melaza, venerando, ampliando, bailando en sus esqueletos: espíritus sinfonías.
***
Río Piedras de esperanzas, del orín y la Medalla. Paraíso de la salsa, de la danza, raíces tabulas. Losetas cenizas, Humores hormigas; celebran la vida, inhalada sumisión. Fumando, bebiendo, bailando, besando, Jugando a tener sexo hasta en el baño.
Celebran la liberación, de sus demonios atrapados; vibrando en las barras domando sus estragos. La noche siempre es larga, para el madrugador cristiano. El amanecer en…

En la lejanía

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"Victory, A Knight Being Crowned With A Laurel Wreath" por Frank Dicksee
En la lejanía lo puedo ver…el laurel de la victoria, tendido ante la sombra de la incierta supervivencia. Se aleja con la reminiscencia, de mis tres décadas de edad. Como si un tercio de mi vida se arrimara a un desenlace. Son momentos cruciales. Para los que vivimos, clímax de nuestras vidas. Para los que se lucran, hipérboles de una nación.
No comprendo el positivismo en tiempos de crisis. Combatir conlleva sacrificios, sufrimientos, …aceptación. Más se inhibe el pesimismo de forma certera, sin realismo que impere en el pragmatismo humanista; nihilista es el camino, de la pura conciencia. A los jóvenes nos apuntan con fusiles de endorfinas, cargados con las balas de codicia y avaricia. Muchos se desvelan, turbados por las noticias; viviendo del drenaje, de la mentira ociosa.   Torpe es el bufón que se ríe de su historia, sin contar con el compás que le guíe en su conquista.

Yo creo en el capitalismo, controla…

Shark Town

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Una milla se desprende, con un canal bañado en oro,  donde los buitres defienden sus mayores tesoros. 
Chaquetas guardalodos, corbatas de mentira, se juntan los suicidas para engordar a mafiosos. 
Entre cuellos blancos  se reparten sus ingresos logrando al unísono, un diezmo colectivo. Bendicen sus activos, en sus ofrendas diarias, siendo legendaria su plenaria diáspora. 
Swimming in their cash, waiting for the crash  of the economic meltdown. 
Shark town full of clowns, Merciless bastards Swinging from Sin City to Club Paradise. 
Weighting in their morals,  cashing in the lives  of the Caribbean
lifestyle. 






La década de la discordia

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El culo de la discordia  recuperado de Elmundo.es

Llegó la década de la discordia; del carpeteo y la persecución tecnológica, de amenazas político-religiosas. Década de la distopía: Iglesias-Escuelas, del amor al capataz, que litiga por sus pérdidas.
Época de madrigueras, y de frugales propuestas; ¿qué dirán de los estudiantes y de sus cabelleras? Lo mucho que se quejan, y lo poco cooperan. Sin comprender sus circunstancias, …sin escuchar sus palabras certeras.
Por encima del pedestal legal, emergen pederastas marionetas; esclavos del panorama cameral, y sus esquemas bayonetas.
En el Senado puertorriqueño, donde la tiranía reina; no escuchan sus ciudadanos, ni se incluyen sus voces, ni se perdonan vidas, ni se consideran situaciones adversas. Su representación, [más que una votación], silencia al elector, triunfando por la pena.
Y el que habla se condena; gozándose las leyes forzadas, viviendo su vida plena, aunque mueran por censura, y se olvide su audiencia.
¡Que se quejen los infieles! S…